Tracey Emin protagoniza A Second Life en la Tate Modern

Tracey Emin protagoniza A Second Life en la Tate Modern

Imagen de una instalación con una cama

La Tate Modern presenta A Second Life, la mayor exposición dedicada hasta ahora a Tracey Emin. Una retrospectiva que recorre cuatro décadas de una obra radicalmente autobiográfica.

La artista británica Tracey Emin ocupa este año las salas de la Tate Modern con A Second Life, la exposición más completa realizada hasta la fecha sobre su trayectoria. Concebida en estrecha colaboración con la artista, la muestra que podrá visitarse hasta el 31 de agosto reúne más de cien obras que recorren cuarenta años de producción, desde las instalaciones que marcaron los años noventa hasta nuevas pinturas y esculturas presentadas por primera vez.

Imagen superior: Vista de la instalación. My Bed 1998 and It’s Not me That’s Crying its my Soul 2001. Foto © Tate (Jai Monaghan)

vista de cuadro de rojo sangreI never asked to Fall in Love – You made me Feel like this, 2018 © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026

Una nueva retrospectiva

A lo largo de más de cuatro décadas, Tracey Emin ha construido una de las voces más reconocibles del arte contemporáneo. Desde su irrupción en la escena británica en los años noventa, su obra ha desafiado constantemente los límites entre vida y arte, entre confesión íntima y gesto público. Su lenguaje, directo y visceral, se ha articulado a través de múltiples medios, como pintura, instalación, vídeo, neón, bordado o escultura. Siempre con la voluntad de convertir la experiencia personal en materia artística.

Imagen de una estudio de artistaExorcism of the last painting I ever made 1996 © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026

A través de vídeo, neon, textil, escultura o instalación, el proyecto traza un recorrido profundamente personal por los acontecimientos que han marcado su vida.

Uno de los dibujos de la exposiciónIs This a Joke 2009 © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026

La exposición A Second Life, presentada en la Tate Modern, constituye la mayor revisión de su carrera realizada hasta la fecha. Más que una retrospectiva convencional, la muestra funciona como un recorrido emocional que sigue los momentos clave que han definido la trayectoria de la artista: la juventud en Margate, los años formativos en Londres, las experiencias traumáticas que marcaron su obra y, más recientemente, la enfermedad y la reconstrucción personal.

Vista de la exposiciónVista de la instalación. I Will not Be Alone 2025 y Meet Me In Heaven, I Will Wait For You 2004. © Tracey Emin. Foto © Tate (Sonal Bakrania)

El título de la exposición alude precisamente a ese proceso de transformación. Tras sobrevivir a un cáncer en 2020 y someterse a una compleja cirugía, Emin ha hablado de la sensación de haber comenzado una segunda vida. La exposición se articula en torno a esa idea de transición, mostrando cómo su obra ha evolucionado desde los primeros trabajos autobiográficos hasta las pinturas y esculturas más recientes, donde la fragilidad convive con una renovada afirmación de la vida.

Imagen de cartel de la exposiciónVista de la instalación. The Last of the Gold (2002). Foto © Tate (Sonal Bakrania)

Una voz en primera persona

El recorrido comienza con algunas de las obras más tempranas que marcaron el surgimiento de la voz artística de Emin. Entre ellas se encuentra My Major Retrospective 1982–93, presentada originalmente en White Cube, donde la artista exhibió pequeñas fotografías de pinturas realizadas durante sus años de formación que posteriormente decidió destruir tras atravesar un periodo difícil de su vida. Este gesto, aparentemente simple, introduce una idea fundamental en su práctica: la vida como material artístico.

pintura abstracta de mujer cubierta de sangre I followed you to the end, 2024. Yale Centre for British Art. © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026

Junto a estas imágenes aparece Tracey Emin CV (1995), una obra que funciona simultáneamente como autorretrato y narración autobiográfica, donde la artista relata en primera persona los acontecimientos que habían marcado su vida hasta ese momento. El tono íntimo y confesional que define esta pieza se desarrolla aún más en el vídeo Why I Never Became a Dancer (1995), donde Emin recuerda episodios traumáticos de su adolescencia en Margate. En estas obras tempranas ya aparece el elemento que se convertirá en uno de los rasgos más distintivos de su práctica: un relato en primera persona que transforma experiencias personales en una narrativa colectiva.

imagen del título de la exposición© Tracey Emin. Foto © Tate (Sonal Bakrania)

Un tapiz con muchas frases Mad Tracey from Margate. Everyone’s been there 1997 © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026

Margate: origen y regreso

La ciudad costera de Margate ocupa un lugar central en la biografía y en la obra de Emin. Fue allí donde creció y donde vivió algunos de los episodios que más profundamente marcaron su vida. La artista abandonó la ciudad a los quince años, regresó intermitentemente durante su juventud y finalmente se instaló en Londres para estudiar en el Royal College of Art.

Vista de la exposiciónVista de la exposición. Naked Photos – Life Model Goes Mad 1996. © Tracey Emin. Foto © Tate (Sonal Bakrania)

Décadas después, Margate volvería a convertirse en un punto de inflexión. Tras la muerte de su madre en 2016 y su diagnóstico de cáncer en 2020, Emin decidió regresar definitivamente a la ciudad. Allí fundó la Tracey Emin Artist Residency, un espacio dedicado a apoyar a jóvenes artistas a través de estudios y programas de formación.

Pintura abstracta de una mujer desnuda ensangrentada.I am The Last of my Kind, 2019 © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026

La exposición en la Tate Modern incluye varias obras vinculadas a ese territorio emocional. En Mad Tracey from Margate: Everybody’s Been There (1997), una pieza compuesta por frases bordadas, cartas y dibujos, la artista despliega una serie de pensamientos íntimos que reflejan los años turbulentos de su juventud. Por su parte, la escultura It’s Not the Way I Want to Die (2005) adopta la forma de una montaña rusa de madera inspirada en el parque de atracciones Dreamland, evocando la mezcla de nostalgia, ansiedad y vulnerabilidad que caracteriza muchos de sus recuerdos.

Video de una mujerVista de la instalación. Why I Never Became a Dancer 1995. Foto © Tate (Yili Liu)

Trauma y vulnerabilidad

Uno de los aspectos más poderosos del trabajo de Emin es su capacidad para abordar temas profundamente personales y socialmente estigmatizados. A lo largo de su carrera, la artista ha hablado abiertamente sobre experiencias como la violencia sexual, la salud mental o el aborto, cuestiones que durante décadas permanecieron invisibilizadas dentro del discurso artístico.

Vista general de la exposiciónVista de la exposición. Why I Never Became a Dancer 1995. Foto © Tate (Yili Liu)

En How It Feels (1996), una de sus obras en vídeo más impactantes, Emin relata una experiencia traumática relacionada con un aborto que salió mal, describiendo el abandono institucional que sufrió y las implicaciones físicas y emocionales de aquella situación. La obra plantea una reflexión directa sobre la misoginia estructural y el control social sobre el cuerpo femenino.

pinturas de mujeres ensangrentadas.Vista de la instalación. © Tracey Emin. Foto © Tate (Sonal Bakrania)

Otras piezas presentes en la exposición continúan esta exploración de la vulnerabilidad y la memoria. El neón I Could Have Loved My Innocence (2007) o el bordado Is This a Joke (2009) abordan las consecuencias emocionales de la violencia sexual. Por su parte, el quilt The Last of the Gold (2002) —expuesto públicamente por primera vez— presenta un “abecedario del aborto” que ofrece información y apoyo a mujeres que atraviesan situaciones similares.

Imagen de la instalación de la camaMy Bed 1998 © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026. Foto: Cortesía The Saatchi Gallery, London / Prudence Cuming Associates Ltd 

Instalaciones icónicas

En el centro de la exposición se encuentran dos de las instalaciones más influyentes de la historia reciente del arte contemporáneo: Exorcism of the Last Painting I Ever Made (1996) y My Bed (1998). La primera documenta un intenso proceso creativo en el que Emin se encerró durante tres semanas en una galería de Estocolmo para reconciliarse con la pintura, disciplina que había abandonado años antes tras su experiencia traumática con el aborto. Durante ese periodo trabajó desnuda, produciendo una serie de pinturas que funcionaban casi como un ritual de purificación.

Pintura de la camaThe End of Love 2024. Tate © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026

La segunda obra, My Bed, se convertiría en una de las imágenes más emblemáticas del arte británico de finales del siglo XX. La instalación reproduce la cama de la artista tal y como quedó tras un colapso emocional provocado por el alcohol y la depresión, rodeada de objetos íntimos como botellas vacías, ropa interior o colillas de cigarrillos. Nombrada finalista del Premio Turner en 1999, la obra cuestionó profundamente las nociones tradicionales de arte y autenticidad.

Vista de la instalaciónVista de la instalación. Will not Be Alone, 2025 y Meet Me In Heaven, I Will Wait For You 2004. © Tracey Emin. Foto © Tate (Sonal Bakrania)Why I Never Became a Dancer 1995. Photo © Tate (Yili Liu)

Una segunda vida

Los últimos espacios de la exposición se centran en la producción más reciente de Emin, marcada por su experiencia con el cáncer y las cirugías posteriores. En estos trabajos, el cuerpo vuelve a ocupar un lugar central, pero ahora desde una perspectiva transformada. La escultura en bronce Ascension (2024) aborda la relación renovada de la artista con su propio cuerpo después de la operación que implicó la creación de un estoma permanente. Junto a esta obra se muestran fotografías que documentan esta nueva realidad corporal, reafirmando la decisión de Emin de no separar nunca lo personal de lo público.

Imagen de escultura de bailarín sin cabeza.Ascension 2024 © Tracey Emin. All rights reserved, DACS 2026

La exposición culmina con una serie de grandes pinturas realizadas en los últimos años. Aunque en ellas persisten la tristeza y la vulnerabilidad, estas obras transmiten también una dimensión espiritual y una profunda determinación por seguir viviendo. En medio de estas pinturas aparece Death Mask (2002), recordando que la conciencia de la muerte siempre ha estado presente en su trabajo. Fuera del edificio, la monumental escultura de bronce I Followed You Until The End (2023) extiende la exposición hacia el espacio público, invitando a los visitantes a experimentar la intensidad emocional que caracteriza toda la obra de Emin.

vista general de la exposiciónVista de la instalación. Keep your Darkness Away (2011) y I could have Loved my Innocence (2007) . Foto © Tate (Sonal Bakrania)

A Second Life de Tracey Emin podrá visitarse hasta el 31 de agosto en la Tate Modern de Londres. Más información en este enlace.



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