Formas de Habitar. Arte, ciencia y ecología en Efímera

Formas de Habitar. Arte, ciencia y ecología en Efímera

Vista general de la exposición.

El espacio Efímera de Murcia presenta Formas de Habitar. Nuevas Ecologías Para un Mundo en Transformación, una exposición colectiva que reúne a artistas en torno a las relaciones entre arte, ciencia y conciencia ecológica.

Comisariada por Belén Vera, Formas de Habitar. Nuevas Ecologías Para un Mundo en Transformación conecta prácticas contemporáneas en torno a sistemas, ecologías y tecnologías, proponiendo una lectura expandida de la noción de habitar. Con artistas como Thijs Biersteker, Paulo Arraiano, Buj Studio, Alexandra Knie o Santiago Morilla, junto a una escena local activa, la exposición traza una cartografía del presente desde la complejidad ecológica. El proyecto se amplía además en la revista XYZ.

Imagen superior: Vista general de la exposición con obra de Thijs Biersteker y Buj Studio. Foto: Ascensión Robles

Imagen de cilindros de vidrio con algas intervenidas.Bio-Modelos híbridos, Alexandra Knie

Un espacio en transformación

Efímera. Espacio de Arte Contemporáneo inaugura una nueva exposición dentro de su programa curatorial, consolidando una línea de trabajo que articula prácticas artísticas, pensamiento contemporáneo y producción editorial. Desde su apertura el pasado 3 de octubre, el espacio se ha definido como un entorno en constante transformación, capaz de activar proyectos que se desarrollan en diálogo con el contexto, el tiempo y las comunidades que lo atraviesa.

Video: Ramón Martínez

En este marco, Formas de Habitar. Nuevas Ecologías Para un Mundo en Transformación propone una investigación que se despliega tanto en el espacio expositivo como en el ámbito editorial. La publicación de la revista XYZ, presentada con motivo de la inauguración, funciona como una extensión crítica del proyecto, reuniendo textos curatoriales, ensayos, entrevistas y colaboraciones que amplían sus contenidos hacia otros formatos de circulación y pensamiento. Esta edición cuenta con el patrocinio del CENDEAC y se configura como un archivo en expansión vinculado a la exposición.

Vista general de la exposiciónVista general de la exposción. Foto: Ascensión Robles

Ecologías del presente

La exposición parte de una premisa fundamental: la ecología ha dejado de entenderse como un ámbito específico para convertirse en el marco desde el que se organizan las relaciones contemporáneas entre cuerpos, territorios, tecnologías y sistemas de producción. Esta perspectiva desplaza la idea de naturaleza como exterior y sitúa al espectador dentro de una red compleja de interdependencias donde lo humano y lo no humano aparecen profundamente entrelazados. A partir de este enfoque, la muestra se construye como un recorrido no lineal que atraviesa distintos registros y escalas, desde procesos invisibles vinculados al cambio climático hasta dinámicas históricas de extracción y circulación, pasando por ecologías interespecie, materiales vivos y residuos tecnológicos. En este contexto, las obras funcionan como dispositivos de atención que permiten percibir aquello que habitualmente permanece fuera de la mirada.

Vista de una pieza de bioarte.La proliferación del trazo, Paula Ciani. Foto: Ascensión Robles

El proyecto reúne artistas de ámbito internacional como Thijs Biersteker, Paulo Arraiano, Santiago Morilla, Buj Studio y Alexandra Knie, junto a los artistas murcianos Eduardo Balanza y Claudio Aldaz, así como Sergio Sánchez, Paula Ciani e Isabel Núñez, estos tres últimos seleccionados mediante una convocatoria abierta centrada en las relaciones entre arte, ciencia y conciencia ecológica. La convivencia de trayectorias y contextos diversos refuerza el carácter híbrido de la propuesta, donde lo local se activa en relación directa con problemáticas globales.

Vista de una presentación con una proyección con datos.Memories of the Melted, 2025, Thijs Biersteker. Villars Institute, Suiza

Enfoques globales: ciencia, clima y geopolítica

Uno de los ejes fundamentales de la exposición se sitúa en la traducción de datos y procesos científicos en experiencias sensibles. En este terreno, el trabajo de Thijs Biersteker, presentado a través de Memories of the Melted, convierte información climática en una instalación generativa en tiempo real basada en más de 130.000 puntos de datos del glaciar del Ródano. La obra recorre su evolución desde 1800 hasta posibles escenarios futuros, transformando registros científicos en una experiencia inmersiva que permite percibir cambios que operan a escala planetaria.

Vista de una instalación con metales y conchasUnless the water is safer than the land, Paulo Arraiano.

Este enfoque dialoga con la propuesta de Paulo Arraiano en Unless the water is safer than the land, donde el océano aparece como un espacio de tránsito, memoria y conflicto. A través de imagen, sonido y visualidad digital, el artista construye un paisaje híbrido en el que se entrelazan migraciones, historia colonial y dinámicas extractivas. El mar se presenta como un archivo vivo que conecta territorios y temporalidades, ampliando la dimensión ecológica hacia una lectura geopolítica del presente. Este proyecto tendrá además una versión ampliada en el Centro Párraga del 21 de mayo al 25 de junio.

Vista de una foto con metales y conchasUnless the water is safer than the land, Paulo Arraiano.

Escuchar el suelo

En Humusidades, Santiago Morilla propone una inmersión lenta en el suelo como espacio de coexistencia entre vida y muerte. Filmado en huertas regenerativas, granjas de setas o monocultivos industriales, el proyecto construye una topografía afectiva de los usos del territorio, desplazando la atención hacia aquello que permanece fuera del foco. El sonido, captado mediante geófonos y micrófonos de contacto, actúa como narrador subterráneo, mientras que la música, generada a partir de datos eléctricos de plantas y hongos, devuelve al paisaje su propia vibración. La obra plantea la descomposición como un proceso fértil, donde toda materia en tránsito contiene la posibilidad de transformación y donde el suelo se entiende como un espacio activo de relación.

Fotomontaje con imágenes de hongosRitual device for fungal humus culture, Santiago Morilla.

Vista de una tele con una pieza de naturalezaHumusidades, 2026, Santiago Morilla. Foto: Ascensión Robles

Bioarte y materialidades vivas

El recorrido se desplaza hacia prácticas que trabajan con lo vivo desde una perspectiva expandida, donde la materia se entiende como un sistema en transformación constante. En Kósmesis, Buj Studio parte de ungüentos romanos hallados en excavaciones en la zona de Alicante —aceites, perfumes y bálsamos destinados al cuidado del cuerpo que han desaparecido con el tiempo— para desarrollar una “arqueología sensorial” centrada en lo que no permanece. Frente a una lógica material de conservación, la pieza intenta dar fisicidad a lo efímero, activando una memoria que se sitúa entre lo corporal, lo químico y lo intangible.

Imagen de una instalación con biomaterialesKósmesis, Buj Studio

Este interés por las materialidades híbridas se prolonga en Bio-Modelos híbridos de Alexandra Knie, donde la artista combina hilos sintéticos con elementos vegetales como algas, líquenes o raíces para construir organismos en transición. Inspirada en lenguajes científicos y en la astrobiología, su práctica genera formas que desdibujan los límites entre lo natural y lo artificial, revelando tanto la transformación de los ecosistemas como la capacidad de la materia viva para adaptarse a entornos tecnológicos.

Imagen de cilindros de vidrio con algas intervenidas.Vista general de la exposición. Buj Studio y Alexandra Knie. Fotos: Ascensión Robles

En este mismo eje, La proliferación del trazo de Paula Ciani introduce microorganismos vivos que generan imágenes en constante evolución, configurando ecosistemas autónomos donde la vida actúa como agente activo, mientras que Muda, la otra piel de Isabel Núñez aborda la transformación material a través de procesos vinculados al cambio de piel, entendiendo la mutación como un estado continuo de la materia.

Vista de probetas con hongos.La proliferación del trazo. Paula Ciani

pieza de bioarte con resinas y hojasMuda, la otra piel. Isabel Núñez (malakagama)

Vista general de la exposiciónVista general de la exposición. Eduardo Balanza e Isabel Núñez (malakagama). Foto: Ascensión Robles

Territorio, memoria y sistemas productivos

La dimensión territorial adquiere una presencia específica en el contexto murciano a través de Metamorfosis de Eduardo Balanza, una obra que revisita la historia de la seda para pensar la ciudad como un entramado de relaciones entre especies, materiales y sistemas productivos. El proyecto sitúa al gusano de seda como un agente activo en la configuración urbana, desplazando la mirada hacia una lectura multiespecie del territorio. A través de esta aproximación, la obra conecta memoria, paisaje y economía, evidenciando la continuidad entre procesos históricos y realidades contemporáneas.

Imagen de gusanos de seda y capullosMetamorfosis, Eduardo Balanza

Residuos tecnológicos y nuevas materialidades

En el tramo final, la exposición aborda uno de los aspectos más tangibles del presente: los residuos tecnológicos. En Altar Tecnobarbárico Naturalógico Místico, Claudio Aldaz construye estructuras escultóricas a partir de desechos tecnológicos transformados en dispositivos simbólicos que remiten a lo ritual y lo espiritual.

Imagen de totem con basura tecnológica en medio del campoAltar Tecnobarbárico Naturalógico Místico, Claudio Aldaz

Por su parte, Surcos de Sergio Sánchez trabaja con vinilos descartados que se convierten en objetos híbridos entre lo visual y lo sonoro, explorando la estética de lo residual y la memoria material del sonido. A través de estas prácticas, el residuo se activa como material crítico capaz de generar nuevas formas de significado.

imagen de discos intervenidosSurcos, Sergio Sánchez. 

Una cartografía en construcción

Lejos de funcionar como categorías cerradas, estos ejes se entrelazan a lo largo de la exposición, configurando un ecosistema de prácticas donde cada obra activa conexiones con las demás. El resultado es una cartografía inestable que invita a reconsiderar la manera en que percibimos y habitamos el mundo. Formas de Habitar. Nuevas ecologías para un mundo en transformación no propone soluciones ni relatos cerrados. Su intención se sitúa en otro lugar: abrir un espacio de atención desde el que percibir las conexiones que configuran el presente y ensayar, desde el arte, otras formas de relación con aquello que nos rodea.

Vista de la instalaciónVista general de la exposición con obra de Sergio Sánchez y Claudio Aldaz. Foto: Ascensión Robles

Arte sonoro

Durante los dos meses de duración de la exposición, Efímera desplegará un programa público que amplía estos contenidos mediante sesiones de arte sonoro —como Needle in Pain de Sergio Sánchez y Munda de Selu Herráiz— junto a charlas, conferencias y otras propuestas que se irán desvelando.

Vista general de la exposiciónVista general de la exposición. Foto: Ascensión Robles

La exposición cuenta con el apoyo del Centro Párraga, el ICA (Instituto de las Artes y las Industrias Culturales de la Región de Murcia) y la empresa EuroVértice, consolidando una red de colaboración que refuerza su dimensión institucional y territorial. Formas de Habitar. Nuevas ecologías para un mundo en transformación podrá visitarse hasta el 18 de junio en Efímera. Más información en este enlace.



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